lunes, 3 de enero de 2011

Expresiones Dialógicas.



Luz artificial iluminó aquella habitación, hoy los sentimientos intentaban resguardarse en lo profundo del acto humano, no era temprano, pero bien sabemos que las personas tienden a llegar tarde a cualquier clase de eventos, aunque eso podría desesperar la tranquilidad incluso de los ausentes. Permítanme pintar un poco la escena, la atmosfera carecía de ligereza. Aquella “habitación” estaba pintada de un gris oscuro sin parecer una prisión, pero desanimándote a cada hora que pasaba esta situación. ¡Cuántos adornos había! Bueno no eran tantos, pero si había unos cuantos adornos florales, unas hileras de sillas frente a la decrepita cama, una ventana considerablemente grande, pero que no poseía una vista muy agradable, sólo podíamos observar la anti-soledad de la estúpidamente concurrida ciudad, de vez en cuando los peatones paraban a observar aquella “habitación”…
Era un día especial, habían sido invitadas varias personas a asistir a tal habitación, aunque sólo había una persona sentada en una de las sillas más cercanas a la salida. Vestía de traje, sin embargo por más raro que parezca encima de ese traje tan elegante casi podríamos decir lujoso - si la recesión no nos hubiera afectado tanto a todos- en fin, encima de este traje llevaba un suéter con gorro, llevaba puestas gafas negras, pareciese incluso que estaba listo para asaltar una tienda de gasolinera, por excepción del toque elegante que le brindaba el traje. Estaba sentado con las piernas bien abiertas y sus codos recargados en éstas, sus manos tapaban su rostro al igual que el gorro de su sudadera, miraba al suelo, como un fumador que enfrenta un problema serio y termina por despreciar el sabor y aroma de su preciado vicio…
Llamemos a este singular humano, Sujeto No.4, pobre de él… tenía tantas esperanzas…
Después de un tiempo – varias horas de espera por parte del Sujeto No.4- llegó otra persona, un simple sujeto, digamos que parecía un Sujeto No.3, era delgado, agotado de otro ayer común. Ignacio S… era primo del ausente. Se sentía triste, claro debía estarlo, pero odiaba esta clase de eventos, y su mente estaba ocupada, en abandonar el lugar lo más pronto posible, o al menos eso creía. Casi ni había tenido tiempo de pensar en su primo después de todo este tiempo que ha pasado desde la última vez que cruzaron sus palabras. Vestía un traje alquilado, de color negro -según la tradición- estaba un poco descuidado, anhelaba un poco de misericordia por parte del destino, pero no exigía mucho, buscó asiento cerca de las primeras filas, y se sentó dejando sus pensamientos al aire.
Una hora después entró por la puerta Cesar F… Vecino del ausente no presente, era una persona robusta, que iba de acá para allá, permitiéndose unos cuantos vicios diarios, pero sin descuidar a su esposa y sus cuatro regordetes hijos, el Sr Cesar madrugaba cada día para conseguir la oportunidad de encontrar uno que otro relato por los rumbos de la gente ajena a él. Hoy vestía un elegante traje negro, y traía su periódico, el cual desechó en cuanto entró a la habitación, su morbosa curiosidad lo inclinaba a sentarse cerca del hombre sombrío que parecía tener anhelos de ser aplastado por la soledad de una vez por todas. Más sin embargo tuvo un mal presentimiento unos momentos, y fue con el Sujeto No.3. Lo más extraño de Cesar F. Nuestro pesado amigo es que tenía una cara particular, parecía que su cara decía, soy un Sujeto No.2.
Después de sentarse prácticamente al lado del Sujeto No.3, El Sujeto No. 2 no habló, la atmosfera lo dejó mudo por ahora, era ese sentimiento inexplicable que no te permite hablar con las personas hasta el momento oportuno. Cuanta indignación superflua pudieron haber sufrido de haber cruzado solamente unas palabras, por ese motivo evitaron hablar.
Una nueva figura entró a la habitación. Les presentó a Sujeto No.1, el Sr Samuel T… Un buen hombre de trabajo, llegó con un traje lujoso que había pagado meses antes con su “mendiga paga” –así se refería él mismo a su paga mensual- y aun más costosas, vestía unas eficientes botas. Vivía de su esfuerzo en las oficinas, esperaba que cada día, todos se dieran cuenta de que era el más grande ser humano que había pisado estos suelos, pero por el momento recibiría los constantes gritos de su intratable jefe… Busco un asiento cercano a los Sujeto No. 2 y Sujeto No.3… Nadie quiso hablar por razones extrañas e inmorales.
La presión sentimental/social aplastaba a nuestros habitantes, pasajeros de aquella triste habitación…Ahogados en aquella depresión, casi sin aliento, provocaron que el Sujeto No.1 se decidiera a hablar, prácticamente obligado por las miradas de sus colindantes presentes.
- ¿Quién lo diría?- pronunció por fin el Sujeto No.1. Esta acción sólo provocó un silencio más fuertemente perturbador que el que los había molestado hace unos momentos.
Después de pensar en una respuesta que fuese ingeniosa sin llegar a ser insensible el Sujeto No.2 levanto el mentón –Yo no, ni por asomo lo imaginaba- exclamó entonces el Sujeto No. 2 sintiéndose orgulloso de su mediocre inteligencia.
El sujeto No. 3 comenzó a aclarar su mente y observar cuanto lugar podía hasta que se cansó de su propia satisfacción – ¡Es increíble lo exiliado que terminó este Francisco!- exclamó casi a punto de grito de angustia el Sujeto No.3… Le extrañaba como todo había sido un fracaso este tal conocido, pero más que solo causarle intriga le fastidiaba la idea sobre su propio e incierto futuro.
-Tienes razón… Ya casi ni le estaba prestando la más mínima atención a eso, tal vez estoy pensando en otras cosas, mañana será un día difícil de oficina- pronunció el Sujeto No. 2 con mucho mas animo que los otros, él tenía muchas morbosas motivaciones para hablar sobre el ausente.
Los tres personajes que socialmente interactuaban parecían temer que aquel hombre solitario estuviera escuchando su “conversación”, pero aun así lo ignoraron y prosiguieron.
-Creo que lo menos que podemos hacer por él es hablar un poco sobre él, ya saben contar de donde era conocido, y las cosas que aprecian de él- dijo el Sujeto No.1 que estaba ansioso por recopilar e intercambiar información sobre tal personaje. Sus oyentes asintieron a la idea para comenzar una plática a base de un morbo sobre conocer información ajena a ellos.
-Pues, yo conocía a Francisco del trabajo, verán, su espacio de trabajo es apenas a 3 cubículos de mi respectivo cubículo, así que éramos como los demás empleados, yo por mi parte capturaba datos en un ordenador, nada muy entretenido, pero trabajo es trabajo. Siempre veía a Francisco tomar de 3 a 5 tazas de café, a pesar de que no era un trabajo demasiado estresante o complejo, él parecía complicarse las cosas, todo le parecía estresante, digo, entiendo perfectamente aquello del estrés por trabajar en un cubículo, pero Francisco se alejaba mucho del humor de oficina. Siempre imaginé que odiaba el afecto humano, y cuando se juntaba con mi grupo social del trabajo, no era para otra cosa, sino para quejarse, quejarse sobre su vida, quejarse sobre los humanos, ¡quejarse sobre lo que sea! ¡La religión! ¡El comercio! ¡Sus zapatos! Sin embargo, pienso yo, que en realidad él quedó muy afectado, en sus últimas semanas su rendimiento era bajo, era fatal. El jefe estaba furioso con él, pero no se lo decía. Varios de mis compañeros querían tirarle en cara sus verdades y detener sus quejidos incesantes de una jodida vez, yo por mi parte que soy un ser razonable, me detuve a entender sus problemas, el pobre Francisco ya de por si tenía mucha mala suerte como para ganarse enemigos. Siempre le tuve compasión al pobre Francisco, iba y venía a la oficina, pero nunca pude irlo a visitar a su cubículo, pero siempre oía sus quejidos en nuestro tiempo de descanso, ¡Qué santos quejidos lanzaba aquel Francisco!- terminó por fin su explicación Sujeto No.2 sobre la relación que establecía con Francisco.
Los demás presentes, estaban impresionados por aquella narración, pues en sus vidas nunca habían visto a Francisco como un “quejón”, pero no quisieron decirle a Sujeto No.2, para no incomodarlo y tacharlo de mentiroso.
-Mira que interesante esa historia tuya- exclamó con un ligerísimo toque de sarcasmo el Sujeto No.1, y continúo – Pero mira que yo no lo conozco de su trabajo, sino que soy su vecino. Ahora estamos aquí en casa del mismo Francisco, pero con unos cuantos pasos podríamos llegar a mi casa enseguida, estos apartamentos no son muy grandes, y por decirlo de alguna forma, yo me entero de varias cosillas que por aquí pasan , no me vengan a decir que soy un metiche, cuando no saben a quién están juzgando. Aunque a Francisco realmente yo no lo conocía, prácticamente sólo supe que había tenido una Esposa que había muerto, lo cual lo deprimió, pero supe que continuo con su vida amorosa, consiguiendo citas, pero también, me entere que fueron todo un desastre, que el mismo Francisco era un desastre, pobre de aquel hombre que sin amor viajaba por este mundo, por lo menos ya no tendrá que sufrir por la amargura de nunca encontrar a nadie… Supe también que una vez, golpeo a una mujer, eso lo deprimió tanto, que ya sólo iba de casa al trabajo, y de trabajo a casa, que los fines de semana él se encerraba en su apartamento y decidía no ser liberado hasta el lunes, día de inicio de la semana laboral. Pero como les he dicho, de él no sé mucho…- Fue impresionante la velocidad con que el Sujeto No.1 pronunció todo este discurso digno del más grande de los chismosos.
Los demás inmediatamente ya lo consideraban un entrometido de segunda mano, y el Sujeto No. 1 dio cuenta de esto, y frunció el ceño ante sus “compañeros”, pero a éstos no les importó.
-Cuantas cosas que ustedes ignoran de aquel Francisco- comenzó el Sujeto No. 3 – sólo lo vieron en unos cuantos momentos de debilidad creo yo, pero ese no es para nada el Francisco que el mundo pudo haber apreciado, pensarán que soy un loco, por hablar con tanta confianza, pero dejen les digo algo, soy la única familia que le quedaba al final al pobre Francisco, aun así, no soy más que su primo. Miren bien, que su madre y mi madre murieron ambas el mismo día en un accidente de tráfico donde mi madre conducía y su madre hacia de una pésima copiloto, por así decirlo, ellas habían bañado sus paladares con un fuerte licor, varias veces esa misma noche. Sepan ustedes que nuestros abuelos habían muerto hace muchos años, mientras que el padre de Francisco cortó su propio plazo de vida al enterarse que su amada esposa estaba ya muerta, que digo cortar, más bien colgó. Por mi parte, mi padre murió un día que me llevó a cazar jabalíes, como hacía en un lejano pasado. Pero parece ser que no recordaba bien cómo hacerlo, de ahí, nunca conocimos a nuestros parientes más lejanos. Hubo una época en que Francisco y yo éramos casi hermanos, por eso puedo decirles que poseía un gran talento, el dibujaba, con tal fluidez que tus ojos se inmovilizaban para poder contemplar la magia del instrumento que Francisco usase en ese momento. Luego estudió artes, era una especie de artista contemporáneo, lamentablemente para la suerte de Francisco terminó por pintar estúpidos bocetos, bajo marco digital, en esas estúpidas oficinas, su talento tan desperdiciado, vendió su alma por un posible futuro mejor, y como siempre ocurre en estas situaciones, la empresa lo detuvo, para que ya nunca más avanzara de su pequeño y mal pagado puesto- Soltó una especie de lagrima cuando terminó de pronunciar sus palabras el Sujeto No. 3.
Un silencio tan profundo que hacia decaer tu ánimo, dominaba estos pequeños terrenos, todos se sentían apenados, y el Sujeto No. 4 melancólico, ya había olvidado aquellos momentos cuando Francisco estaba vivo, pues llevaba demasiado tiempo sin verlo, pero ahora que estaba muerto Francisco, sólo se podía recordar su sombra, ahora estos cuatro sujetos sentados en las hileras de sillas que se encontraban frente a la última cama de Francisco, o mejor dicho, su ataúd. Pobre Francisco, otro artista menospreciado, muerto. Otro trabajador de oficina que fue engañado, Muerto. Otro que fue presa de las platicas y chismes sociales de la gente, muerto.
Aquí estaban estos cuatro sujetos contemplando el triste y lleno de soledad:
Velorio de Francisco S…
Tres sujetos habían intercambiado datos fascinantes y trágicos de la vida de Francisco, mientras que el cuarto solo seguía muriendo dentro de sí.
¿Por qué el Velorio de Francisco se estaba efectuando en su propia casa? Melancólica es la desdicha que presenta una última vista al exterior, ignorantes son las lenguas que de la vida hablan, la vida no es una tragedia exactamente, que oportunidad tan mínima tenía el Sr Francisco de ser exitoso en este mundo, el mundo ya no busca soñadores como Francisco, pero si busca como explotarlos…
¡Qué sorpresa! El sujeto No.4 se levantó indignado, caminó muy aprisa, su estrés desapareció, su furia se almacenó, su talento rebozó, su grandeza destacó, el gorro se removió, su pena desmembró…
Se dirigió enseguida a aquellos otros tres sujetos que tanto platicaban de aquel Francisco…
-Bestias habladoras- dejó salir su grito de indignación el Sujeto no.4
Los demás lo miraron sorprendidos, no sabían la causa, ni el valor que podía tener aquel hombre para hablarles de ese modo.
-Puedo notar que tenían una idea muy alejada de mi ser, tal vez no deberían juzgar a los humanos si no entienden su complejidad- Pronunció sus últimas palabras mientras entraba a su ataúd, se unían mente y cuerpo…
Que hecho más fascinante, pero esto como afecto a nuestros colegas, éste fue el cambio que ellos no necesitaban. Aunque aquellos sujetos se mentían a sí mismos.
¡Claro que necesitaban el cambio!
Buen momento para una aparición tan extraordinaria, comenzando por el vecino que una vez fue un simplón metiche, entendió las palabras del espíritu de su vecino Francisco, y eso fue suficiente para que le causara un tartamudeo que le duraría por el resto del tiempo que decidiera seguir vivo, de otra forma no hubiera aprendido que había vivido como una rata hurgando los secretos de quienes no eran él mismo. Regresó a su hogar, cayó en profundidad de su llanto, mando a llamar a sus hijos y esposa, se asombraron al ver que era tartamudo, el se tiró al suelo con lagrimas que llegaban más allá del piso, llegaban hasta el pesar de su familia, les explicó a sus hijos que la vida da inesperados giros, que era mejor dar la cara a la honestidad, que esconderse entre rumores… sus hijos lo creyeron un poco dramático y loco a la vez, pues no entendía el mensaje de sus expresiones dialógicas.
Su amigo del trabajo, volvió como cada lunes. Comenzó a trabajar, pero se sentía desolado, había visto a Francisco como un empleaducho más, pero ahora sabía que no, solamente la suerte lo había abandonado en una empresa que buscaba talento y se lo arrancaba de su poder, eso fue lo que indignó al Sr. Sujeto No. 2. Dirigió su presencia a donde su jefe se regocijaba como un hedonista, le expresó bajo las palabras de la melancolía la forma en que su empresa apresaba a las personas en un puesto aislado… Su jefe impresionado le ofreció un puesto mucho más elevado que el que poseía, pero Nuestro afligido amigo lo rechazó, no podía seguir en una empresa que permitiera tal situación. Llegó a su casa y violentamente destruyó todo cuanto a su alcance estuviera, la furia de su fuerza lo cegó del dolor que pudo haber causado…
Pero no a todos les resultó tan bien aquella aparición casi fantasmal, su primo regreso a casa, no cruzó palabra con nadie, no saludó a nadie, no despidió a nadie, consiguió sus preparativos, entendió que la persona a quien una vez considero hermano, lo despreciaba. También contempló que era el último miembro de su familia que estaba en esta ciudad, que era mejor acabar con el apellido de una vez por todas… No sabía si realmente había visto a su primo, no sabía si había alucinado, no sabía si todo era un mal sueño en su profundo mar de pesares… Ya no iba a soportarlo más, cuando el espacio de la silla fue reemplazado por el del simple aire, sintió un nudo en su garganta…

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