Luz artificial iluminó aquella habitación, hoy los sentimientos intentaban
resguardarse en lo profundo del acto humano, no era temprano, pero bien sabemos
que las personas tienden a llegar tarde a cualquier clase de eventos, aunque
eso podría desesperar la tranquilidad incluso de los ausentes. Permítanme
pintar un poco la escena, la atmosfera carecía de ligereza. Aquella
“habitación” estaba pintada de un gris oscuro sin parecer una prisión, pero
desanimándote a cada hora que pasaba esta situación. ¡Cuántos adornos había!
Bueno no eran tantos, pero si había unos cuantos adornos florales, unas hileras
de sillas frente a la decrepita cama, una ventana considerablemente
grande, pero que no poseía una vista muy agradable, sólo podíamos observar la
anti-soledad de la estúpidamente concurrida ciudad, de vez en cuando los peatones
paraban a observar aquella “habitación”…
Era un día especial, habían sido invitadas varias personas a asistir a
tal habitación, aunque sólo había una persona sentada en una de las sillas más
cercanas a la salida. Vestía de traje, sin embargo por más raro que parezca
encima de ese traje tan elegante casi podríamos decir lujoso - si la recesión
no nos hubiera afectado tanto a todos- en fin, encima de este traje llevaba un
suéter con gorro, llevaba puestas gafas negras, pareciese incluso que
estaba listo para asaltar una tienda de gasolinera, por excepción del toque
elegante que le brindaba el traje. Estaba sentado con las piernas bien abiertas
y sus codos recargados en éstas, sus manos tapaban su rostro al igual que el
gorro de su sudadera, miraba al suelo, como un fumador que enfrenta un problema
serio y termina por despreciar el sabor y aroma de su preciado vicio…
Llamemos a este singular humano, Sujeto No.4, pobre de él… tenía tantas
esperanzas…
Después de un tiempo – varias horas de espera por parte del Sujeto No.4-
llegó otra persona, un simple sujeto, digamos que parecía un Sujeto No.3, era
delgado, agotado de otro ayer común. Ignacio S… era primo del ausente. Se
sentía triste, claro debía estarlo, pero odiaba esta clase de eventos, y su
mente estaba ocupada, en abandonar el lugar lo más pronto posible, o al menos
eso creía. Casi ni había tenido tiempo de pensar en su primo después de
todo este tiempo que ha pasado desde la última vez que cruzaron sus palabras.
Vestía un traje alquilado, de color negro -según la tradición- estaba un poco
descuidado, anhelaba un poco de misericordia por parte del destino, pero no
exigía mucho, buscó asiento cerca de las primeras filas, y se sentó dejando sus
pensamientos al aire.
Una hora después entró por la puerta Cesar F… Vecino del ausente no
presente, era una persona robusta, que iba de acá para allá, permitiéndose unos
cuantos vicios diarios, pero sin descuidar a su esposa y sus cuatro regordetes
hijos, el Sr Cesar madrugaba cada día para conseguir la oportunidad de encontrar
uno que otro relato por los rumbos de la gente ajena a él. Hoy vestía un
elegante traje negro, y traía su periódico, el cual desechó en cuanto entró a
la habitación, su morbosa curiosidad lo inclinaba a sentarse cerca del hombre
sombrío que parecía tener anhelos de ser aplastado por la soledad de una vez
por todas. Más sin embargo tuvo un mal presentimiento unos momentos, y fue con
el Sujeto No.3. Lo más extraño de Cesar F. Nuestro pesado amigo es que tenía
una cara particular, parecía que su cara decía, soy un Sujeto No.2.
Después de sentarse prácticamente al lado del Sujeto No.3, El Sujeto No.
2 no habló, la atmosfera lo dejó mudo por ahora, era ese sentimiento
inexplicable que no te permite hablar con las personas hasta el momento
oportuno. Cuanta indignación superflua pudieron haber sufrido de haber cruzado
solamente unas palabras, por ese motivo evitaron hablar.
Una nueva figura entró a la habitación. Les presentó a Sujeto No.1, el
Sr Samuel T… Un buen hombre de trabajo, llegó con un traje lujoso que había
pagado meses antes con su “mendiga paga” –así se refería él mismo a su paga
mensual- y aun más costosas, vestía unas eficientes botas. Vivía de su
esfuerzo en las oficinas, esperaba que cada día, todos se dieran cuenta de que
era el más grande ser humano que había pisado estos suelos, pero por el momento
recibiría los constantes gritos de su intratable jefe… Busco un asiento cercano
a los Sujeto No. 2 y Sujeto No.3… Nadie quiso hablar por razones extrañas e
inmorales.
La presión sentimental/social aplastaba a nuestros habitantes, pasajeros
de aquella triste habitación…Ahogados en aquella depresión, casi sin aliento,
provocaron que el Sujeto No.1 se decidiera a hablar, prácticamente
obligado por las miradas de sus colindantes presentes.
- ¿Quién lo diría?- pronunció por fin el Sujeto No.1. Esta acción sólo
provocó un silencio más fuertemente perturbador que el que los había molestado
hace unos momentos.
Después de pensar en una respuesta que fuese ingeniosa sin llegar a ser
insensible el Sujeto No.2 levanto el mentón –Yo no, ni por asomo lo
imaginaba- exclamó entonces el Sujeto No. 2 sintiéndose orgulloso de su
mediocre inteligencia.
El sujeto No. 3 comenzó a aclarar su mente y observar cuanto lugar podía
hasta que se cansó de su propia satisfacción – ¡Es increíble lo exiliado que
terminó este Francisco!- exclamó casi a punto de grito de angustia el Sujeto
No.3… Le extrañaba como todo había sido un fracaso este tal conocido, pero más
que solo causarle intriga le fastidiaba la idea sobre su propio e incierto
futuro.
-Tienes razón… Ya casi ni le estaba prestando la más mínima atención a
eso, tal vez estoy pensando en otras cosas, mañana será un día difícil de
oficina- pronunció el Sujeto No. 2 con mucho mas animo que los otros, él tenía
muchas morbosas motivaciones para hablar sobre el ausente.
Los tres personajes que socialmente interactuaban parecían temer que
aquel hombre solitario estuviera escuchando su “conversación”, pero aun así lo
ignoraron y prosiguieron.
-Creo que lo menos que podemos hacer por él es hablar un poco sobre él,
ya saben contar de donde era conocido, y las cosas que aprecian de él- dijo el
Sujeto No.1 que estaba ansioso por recopilar e intercambiar información sobre
tal personaje. Sus oyentes asintieron a la idea para comenzar una plática a
base de un morbo sobre conocer información ajena a ellos.
-Pues, yo conocía a Francisco del trabajo, verán, su espacio de trabajo
es apenas a 3 cubículos de mi respectivo cubículo, así que éramos como los
demás empleados, yo por mi parte capturaba datos en un ordenador, nada muy
entretenido, pero trabajo es trabajo. Siempre veía a Francisco tomar de 3 a 5
tazas de café, a pesar de que no era un trabajo demasiado estresante o
complejo, él parecía complicarse las cosas, todo le parecía estresante, digo,
entiendo perfectamente aquello del estrés por trabajar en un cubículo, pero
Francisco se alejaba mucho del humor de oficina. Siempre imaginé que odiaba el
afecto humano, y cuando se juntaba con mi grupo social del trabajo, no era para
otra cosa, sino para quejarse, quejarse sobre su vida, quejarse sobre los
humanos, ¡quejarse sobre lo que sea! ¡La religión! ¡El comercio! ¡Sus zapatos!
Sin embargo, pienso yo, que en realidad él quedó muy afectado, en sus últimas
semanas su rendimiento era bajo, era fatal. El jefe estaba furioso con él, pero
no se lo decía. Varios de mis compañeros querían tirarle en cara sus verdades y
detener sus quejidos incesantes de una jodida vez, yo por mi parte que soy un
ser razonable, me detuve a entender sus problemas, el pobre Francisco ya de por
si tenía mucha mala suerte como para ganarse enemigos. Siempre le tuve
compasión al pobre Francisco, iba y venía a la oficina, pero nunca pude irlo a
visitar a su cubículo, pero siempre oía sus quejidos en nuestro tiempo de
descanso, ¡Qué santos quejidos lanzaba aquel Francisco!- terminó por fin su
explicación Sujeto No.2 sobre la relación que establecía con Francisco.
Los demás presentes, estaban impresionados por aquella narración, pues
en sus vidas nunca habían visto a Francisco como un “quejón”, pero no quisieron
decirle a Sujeto No.2, para no incomodarlo y tacharlo de mentiroso.
-Mira que interesante esa historia tuya- exclamó con un ligerísimo toque
de sarcasmo el Sujeto No.1, y continúo – Pero mira que yo no lo conozco de su
trabajo, sino que soy su vecino. Ahora estamos aquí en casa del mismo
Francisco, pero con unos cuantos pasos podríamos llegar a mi casa enseguida,
estos apartamentos no son muy grandes, y por decirlo de alguna forma, yo me
entero de varias cosillas que por aquí pasan , no me vengan a decir que soy un
metiche, cuando no saben a quién están juzgando. Aunque a Francisco realmente
yo no lo conocía, prácticamente sólo supe que había tenido una Esposa que había
muerto, lo cual lo deprimió, pero supe que continuo con su vida amorosa,
consiguiendo citas, pero también, me entere que fueron todo un desastre, que el
mismo Francisco era un desastre, pobre de aquel hombre que sin amor viajaba por
este mundo, por lo menos ya no tendrá que sufrir por la amargura de nunca
encontrar a nadie… Supe también que una vez, golpeo a una mujer, eso lo
deprimió tanto, que ya sólo iba de casa al trabajo, y de trabajo a casa, que
los fines de semana él se encerraba en su apartamento y decidía no ser
liberado hasta el lunes, día de inicio de la semana laboral. Pero como les he
dicho, de él no sé mucho…- Fue impresionante la velocidad con que el Sujeto
No.1 pronunció todo este discurso digno del más grande de los chismosos.
Los demás inmediatamente ya lo consideraban un entrometido de segunda
mano, y el Sujeto No. 1 dio cuenta de esto, y frunció el ceño ante sus
“compañeros”, pero a éstos no les importó.
-Cuantas cosas que ustedes ignoran de aquel Francisco- comenzó el Sujeto
No. 3 – sólo lo vieron en unos cuantos momentos de debilidad creo yo, pero ese
no es para nada el Francisco que el mundo pudo haber apreciado, pensarán que
soy un loco, por hablar con tanta confianza, pero dejen les digo algo, soy la
única familia que le quedaba al final al pobre Francisco, aun así, no soy
más que su primo. Miren bien, que su madre y mi madre murieron ambas el mismo
día en un accidente de tráfico donde mi madre conducía y su madre hacia de una
pésima copiloto, por así decirlo, ellas habían bañado sus paladares con un
fuerte licor, varias veces esa misma noche. Sepan ustedes que nuestros abuelos
habían muerto hace muchos años, mientras que el padre de Francisco cortó su
propio plazo de vida al enterarse que su amada esposa estaba ya muerta, que
digo cortar, más bien colgó. Por mi parte, mi padre murió un día que me llevó a
cazar jabalíes, como hacía en un lejano pasado. Pero parece ser que no
recordaba bien cómo hacerlo, de ahí, nunca conocimos a nuestros parientes más
lejanos. Hubo una época en que Francisco y yo éramos casi hermanos, por eso
puedo decirles que poseía un gran talento, el dibujaba, con tal fluidez
que tus ojos se inmovilizaban para poder contemplar la magia del instrumento
que Francisco usase en ese momento. Luego estudió artes, era una especie de
artista contemporáneo, lamentablemente para la suerte de Francisco terminó por
pintar estúpidos bocetos, bajo marco digital, en esas estúpidas oficinas, su
talento tan desperdiciado, vendió su alma por un posible futuro mejor, y como
siempre ocurre en estas situaciones, la empresa lo detuvo, para que ya nunca
más avanzara de su pequeño y mal pagado puesto- Soltó una especie de lagrima
cuando terminó de pronunciar sus palabras el Sujeto No. 3.
Un silencio tan profundo que hacia decaer tu ánimo, dominaba estos
pequeños terrenos, todos se sentían apenados, y el Sujeto No. 4 melancólico, ya
había olvidado aquellos momentos cuando Francisco estaba vivo, pues llevaba
demasiado tiempo sin verlo, pero ahora que estaba muerto Francisco, sólo se
podía recordar su sombra, ahora estos cuatro sujetos sentados en las hileras de
sillas que se encontraban frente a la última cama de Francisco, o mejor dicho,
su ataúd. Pobre Francisco, otro artista menospreciado, muerto. Otro trabajador
de oficina que fue engañado, Muerto. Otro que fue presa de las platicas y chismes
sociales de la gente, muerto.
Aquí estaban estos cuatro sujetos contemplando el triste y lleno de
soledad:
Velorio de Francisco S…
Tres sujetos habían intercambiado datos fascinantes y trágicos de la
vida de Francisco, mientras que el cuarto solo seguía muriendo dentro de sí.
¿Por qué el Velorio de Francisco se estaba efectuando en su propia casa?
Melancólica es la desdicha que presenta una última vista al exterior,
ignorantes son las lenguas que de la vida hablan, la vida no es una tragedia
exactamente, que oportunidad tan mínima tenía el Sr Francisco de ser exitoso en
este mundo, el mundo ya no busca soñadores como Francisco, pero si busca como
explotarlos…
¡Qué sorpresa! El sujeto No.4 se levantó indignado, caminó muy aprisa,
su estrés desapareció, su furia se almacenó, su talento rebozó, su grandeza
destacó, el gorro se removió, su pena desmembró…
Se dirigió enseguida a aquellos otros tres sujetos que tanto platicaban
de aquel Francisco…
-Bestias habladoras- dejó salir su grito de indignación el Sujeto no.4
Los demás lo miraron sorprendidos, no sabían la causa, ni el valor que
podía tener aquel hombre para hablarles de ese modo.
-Puedo notar que tenían una idea muy alejada de mi ser, tal vez no
deberían juzgar a los humanos si no entienden su complejidad- Pronunció sus
últimas palabras mientras entraba a su ataúd, se unían mente y cuerpo…
Que hecho más fascinante, pero esto como afecto a nuestros colegas, éste
fue el cambio que ellos no necesitaban. Aunque aquellos sujetos se mentían a sí
mismos.
¡Claro que necesitaban el cambio!
Buen momento para una aparición tan extraordinaria, comenzando por el
vecino que una vez fue un simplón metiche, entendió las palabras del espíritu
de su vecino Francisco, y eso fue suficiente para que le causara un tartamudeo
que le duraría por el resto del tiempo que decidiera seguir vivo, de otra forma
no hubiera aprendido que había vivido como una rata hurgando los secretos de
quienes no eran él mismo. Regresó a su hogar, cayó en profundidad de su llanto,
mando a llamar a sus hijos y esposa, se asombraron al ver que era tartamudo, el
se tiró al suelo con lagrimas que llegaban más allá del piso,
llegaban hasta el pesar de su familia, les explicó a sus hijos que la vida
da inesperados giros, que era mejor dar la cara a la honestidad, que esconderse
entre rumores… sus hijos lo creyeron un poco dramático y loco a la vez, pues no
entendía el mensaje de sus expresiones dialógicas.
Su amigo del trabajo, volvió como cada lunes. Comenzó a trabajar, pero
se sentía desolado, había visto a Francisco como un empleaducho más, pero ahora
sabía que no, solamente la suerte lo había abandonado en una empresa que
buscaba talento y se lo arrancaba de su poder, eso fue lo que indignó al Sr.
Sujeto No. 2. Dirigió su presencia a donde su jefe se regocijaba como un
hedonista, le expresó bajo las palabras de la melancolía la forma en que su
empresa apresaba a las personas en un puesto aislado… Su jefe impresionado le
ofreció un puesto mucho más elevado que el que poseía, pero Nuestro afligido
amigo lo rechazó, no podía seguir en una empresa que permitiera tal situación.
Llegó a su casa y violentamente destruyó todo cuanto a su alcance estuviera, la
furia de su fuerza lo cegó del dolor que pudo haber causado…
Pero no a todos les resultó tan bien aquella aparición casi fantasmal,
su primo regreso a casa, no cruzó palabra con nadie, no saludó a nadie, no
despidió a nadie, consiguió sus preparativos, entendió que la persona a quien
una vez considero hermano, lo despreciaba. También contempló que era el último
miembro de su familia que estaba en esta ciudad, que era mejor acabar con el
apellido de una vez por todas… No sabía si realmente había visto a su primo, no
sabía si había alucinado, no sabía si todo era un mal sueño en su profundo mar
de pesares… Ya no iba a soportarlo más, cuando el espacio de la silla fue
reemplazado por el del simple aire, sintió un nudo en su garganta…
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